Marketing político

Los políticos se han convertido en productos. Como decía Risto a los cantantes de OT: “vosotros sois un producto, no un cantante”, y lo mismo podríamos decir de los políticos. El problema es que el “producto” que todos venden está obsoleto. Los votantes ya se han aburrido de los “actores de Hollywood”, en los que todos los gestos, los discursos, el ataque sistemático a las tesis del partido contrario están tan medidos que hacen que todos sean iguales. Los votantes ya se han aburrido de las falsas promesas en clave electoral. Ya sabemos lo que ocurre en la mesa de campaña de cada político. Analizan estadísticas, observan los nichos de mercado en los que están flojos, y buscan lo que ese nicho quiere oir. Si son las “amas de casa”, los más comedidos dejarán entrever en su discurso que les van a pagar no se que complemento, los atrevidos prometerán un sueldo mensual; si son los jóvenes, pisos para todos. Se han convertido en un producto en el que como en todo buen proceso de marketing se analizan las necesidades del cliente potencial, tras rigurosos estudios de mercado, se saca el producto a la venta con todas las herramientas de marketing, pero en la mayoría de los casos, acaba en una “overpromise”, que además es calcada al resto de productos políticos que hay en el mercado. Pero, ¿deberían ser un producto?. La gente está harta de las promesas, de los continuos enfrentamientos, del no por sistema a las tesis del contrario, aunque sean buenas, el que los buenos gestores no existan y no ocupen los puestos que por sus competencias debieran tener, y que los puestos sean ocupados por “actores”. Me recuerda mucho a los “héroes” del cine, que salen muy bien en pantalla, pero que luego son incapaces de hacer ningún acto heroico en su vida real. ¿A dónde hemos llegado? ¿sería viable una clase política en la que para acceder a la consejería de medicina o de economía se pidieran unos requisitos de conocimientos por ley? Igual que un notario, o que para un cargo de Directivo en una empresa es necesario una titulación o unos conocimientos probados, ¿Por qué permitimos que aquellos que dirigen el país, no tengan esos mínimos? ¿acaso veríamos con buenos ojos que nuestro Director General no tuviera ni una formación, que rechazara las propuestas de los demás por el hecho de no ser suyas? Tengo la esperanza de que en algún momento saldrá una clase política diferente, en la que la “disciplina de partido” no sea la dinámica que marque las directrices, en las que la gestión eficiente e inteligente con un objetivo claro de mejorar la sociedad, vengan de donde vengan las ideas sea la base de toda actuación, en la que con aciertos y errores nos dirijan gente reconocida en sus campos, en las que, en definitiva dejemos de llamarlos políticos y dejar guardada esa palabra en el diccionario durante mucho tiempo hasta que se olvide la connotación negativa que hoy en día tiene, y pasemos a una “clase gestora”. Quizás ahí también las organizaciones profesionales tendríamos algo que decir.

Iñaki Ruiz – Comunidad Marketing Ekonomista 2.0

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4 Respuestas a “Marketing político

  1. ¡Qué gran verdad Iñaki! Por eso los jóvenes y la sociedad en general están cada vez menos involucrados en política. Y la clase política en general es uno de los estamentos peor valorados. Que algunos políticos que nos representan no lleguen ni siquiera al aprobado debería hacerles reflexionar. Desde luego, es un claro ejemplo de enfoque “producto” frente a enfoque “cliente”. Miran por sus intereses electorales más que por los ciudadanos (clientes).
    Yo también soy optimista como tú, porque en algún momento tienen que darse cuenta que esa falta de credibilidad que transmiten no les lleva a conectar con la ciudadanía. Porque no coincide lo que dicen con lo que hacen, porque su lenguaje no verbal chirria con su lenguaje digital. Y a estas alturas de la democracia necesitamos gente seria, profesional, honesta, sin complejos para asumir errores, para dar la razón al contrario si la tienen. Creo que les iría mucho mejor, y a nosotros como ciudadanos, también.

    Cristina Fernández – Comunidad de Marketing Ekonomista 2.0

  2. puedo suscribir todo lo que dices, aunque el “todos son iguales” y tal no me gusta como discurso.

    Al final la gente muestra mas interes por votar a los de OT o por nominar a alguien en el Conquis, que por elegir gestores politicos. Yo creo que la palabra no debe quedar devaluada, si no, lo estariamos devaluando precisamente porque tiene un mal marketing. Es un mal comienzo.

    Y la gente, la masa, por muy democracia que se quiera, puede no tener razon y estar tremendamente equivocada. Ser la mayoria no implica tener la razon, quiero decir. Y ser feo o politicamente incorrecto, tampoco implica ser un mal politico o gestor.

  3. Estamos a un paso de poder disfrutar de un programa “operación político” al más puro estilo reality, en el que podremos votar y donde el vencedor podrá ocupar un lugar importante en algún partido, que gustosamente cederá ese puesto para tan mediático y electoralmente rentable personaje. ¿No se lleva tiempo especulando sobre el éxito que tendría Belén Esteban en el mundo de la política? Si, como parece a tenor de las previsiones que se manejan, recibiría un apoyo tan importante ¿qué sentido tiene pedir unos conocimientos mínimos? El circo de la política no juega con las reglas que desearíamos pero la realidad se impone. Todos tenemos en la cabeza, yo lo tengo al menos, a algún político totalmente incompetente. De esos que te hacen pensar ¿es esto lo mejor que me puede ofrecer este partido de entre todos sus afiliados? Al final la democracia garantiza que todos los votos valgan lo mismo y cada uno vota según su criterio. Lamentablemente el criterio de la mayoría no tiene porqué ser el más acertado pero son las normas que nos hemos impuesto. Si no se exigen unos conocimientos mínimos para votar y por lo tanto decidir el destino de un país ¿qué razón hay para que el elegido si los tenga? Así seguro que nos confundimos pero nos confundimos todos, que parece que nos deja más tranquilos.

  4. Creo que los políticos no son ni muchos menos todos incompetentes, ni siquiera muchos de los que lo parecen. Lo que pasa que una vez que entran en la rueda les es muy difícil no seguirla. Por poner un ejemplo, en una organización hay gente que parece poco competente, y de repente, con unas nuevas reglas de juego, pasa a ser una persona totalmente aprovechable, creativa, constructiva…
    Si que es cierto que tal y como está el sistema “una Belén Esteban” podría triunfar!

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